diumenge, 1 de febrer de 2015

BURROUGHS

"GAMBERROS ADOLESCENTES TOMAN POR ASALTO LAS CALLES DE TODAS LAS NACIONES.  IRRUMPEN EN EL LOUVRE Y ARROJAN ÁCIDO AL ROSTRO DE LA GIOCONDA. ABREN LAS PUERTAS DE LOS ZOOS, MANICOMIOS, CÁRCELES, REVIENTAN LOS CONDUCTOS DE AGUA CON MARTILLOS NEUMÁTICOS, ROMPEN A HACHAZOS EL SUELO DE LOS LAVABOS DE LOS AVIONES COMERCIALES, APAGAN FAROS A TIROS, LIMAN LOS CABLES DEL ASCENSOR HASTA DEJAR UN SOLO HILO, CONECTAN LAS ALCANTARILLAS A DEPÓSITOS DE AGUA, ARROJA TIBURONES Y RAYAS, ANGUILAS ELÉCTRICAS Y CANDIRÚS A LAS PISCINAS (...) IRRUMPEN VESTIDOS CON BATA BLANCA EN HOSPITALES LLEVANDO SERRUCHOS Y BISTURÍES Y HACHAS DE UN METRO DE LARGO; SACAN A LOS PARALÍTICOS DE SUS PULMONES DE ACERO (IMITAN SUS AHOGOS REVOLCÁNDOSE POR EL SUELO CON OJOS DESORBITADOS), PONEN INYECCIONES CON COMBAS DE BICICLETA, DESCONECTAN LOS RIÑONES ARTIFICIALES, CORTAN A UNA MUJER POR LA MITAD CON UNA SIERRA QUIRÚRGICA DE DOS MANOS, METEN PIARAS DE CERDOS GRITONES EN LA BOLSA, CAGAN EN EL SUELO DE LAS NACIONES UNIDAS Y SE LIMPIAN EL CULO CON TRATADOS, PACTOS Y ALIANZAS"

                                                                          William Burroughs, The Naked Lunch



Il·lustració de Lluís Ràfols ( www.mongelechiche.com )

Este pasado 2014 hubiera cumplido 100 años.  Llamadle Burroughs.  Aunque otros lo conocen como Old Bill, otros Bull Lee, El Predicador, El Cura, El Hombre Que Nunca Estuvo Allí, El capitán de un metro repleto de fumadores de hash, Lonesome cowboy Bill, El Hombre impuntual, El Gurú, El Pigmalión o el Yonki, además de Monje Interestelar y El hombre Invisible.


Desde el rincón de la República Invisible rendimos tributo a un tiparraco de mucho cuidado, cuyo centenario, puestos a celebrar todo tipo de gilipolleces todos los días, no podemos dejar que pases por alto.  El peso de su obra podría partirte el espinazo; su influencia puedes rastrearla en un montón de tus artistas favoritos.  Te invitamos a sumergirte en su particular e inquietante universo durante una hora. Solo dale al play del podcast que está al pie de la publicación.  El programa es más un collage montado como una estructura de vasos comunicantes por los que fluyen música, poesía, ruído que una biografía al uso.

Describirlo como una figura (contra)cultural transgresora e inclasificable podría ser un buen principio para un acercamiento descriptivo desde el punto de vista narrativo llegado el momento de presentar un poco mejor al personaje.  Pero tratándose de Burroughs, tales adjetivos son a todas luces reduccionistas, demasiado trillados, sin significado; peligrosos incluso por abrazar el discurso de la pornográfica postmodernidad de estos tiempos que ya ni siquiera nos pertenecen.  No convirtamos de antemano a alguien como Burroughs en un artefacto, un mero producto catalogable en base a parámetros preestablecidos que puedes encontrar en determinadas (y selectas) estanterías. Su obra siempre estuvo fuera del marco de la cultura oficial, se aseguró siempre de estar al margen; todo fenómeno de masas es rentable, pero Burroughs y sus creaciones siempre se movieron en el underground, para la mayoría fue un desconocido, pero su huella prendió transversalmente en todas las formas culturales que vendrían después. Mejor no dejar su pensamiento en manos de cuatro capullos pretenciosos que no saben ni mear con la suya y tratar de sumergirse en él libre de prejuicios. que no te lo expliquen, vívelo por ti mismo. Por eso escribo esto, para tratar de compartir algo contigo que merezca la pena.  En un escenario de encaje estilístico y erudición académica podría ocurrir que el mensaje de Burroughs llegara al resto de los mortales con un envoltorio tal que perdería su fuerza y relevancia, transformándose en mera fórmula fagocitada por el sistema cultural imperante, consumido por esnobs y listillos de pacotilla, como un Gin Tónic.  No hay autocomplacencia en Burroughs y sí mucho de hurgar en las propias heridas en busca de respuestas y significados ocultos. No esperes digerir su obra como si fuera un queso de cabra francés regado con una espumosa con mucho cuerpo.

"Todo hombre arrastra consigo el virus que amenaza con destruirle. La batalla más importante es la que se libra en nuestro interior"

La voz de Burroughs se eleva desde la inmundícia social y la mala vida parar cambiar el curso de la historia del arte de manera irrevocable.  Su vida proscrita, depravada, libre de normas, combinada con la escritura, merece ser destacada y reivindicada.

YONKI

De orígenes aristocráticos, nacido en St Louis, no tardó en convertirse en la oveja negra de su familia, despreciando los valores conservadores que su linaje trataba de perpetuar.  Sintió la necesidad de rebelarse y no tardó en abrazar un modo de vida disoluto que no tardaría en conectarlo con las capas más bajas de la sociedad.  En sus primeros tiempos de consumidor de heroína contaba con la ayuda de su médico, que le dispensaba morfina de buena calidad gracias a recetas que podía pasar a recoger en las farmacias.  Eran otras formas de consumo y otras leyes.  Pero se fraguaban cambios.  El fervor prohibicionista de los años 30 provocó un cambio de hábitos y un cambio en la sociología de las drogas.  Antes de estos cambios, el consumo estaba acotado a las clases altas con posibles, y los propios médicos eran los consumidores más habituales;  con las nuevas leyes y el cambio de perspectiva llegaron la enfermedad y la marginalidad.  Lo que antes era proveerse legalmente de morfina y opiáceos a bajo coste y  control de calidad contrastado dispensado en farmacias con receta médica se transformó en la aparición del mercado negro, la figura del camello y las drogas adulteradas.  El usuario de jaco se convierte en alguien perseguido, enfermo y depravado y Burroughs es quizás el primero que muestra este despropósito, vigente aún hoy día, en su primera novela: Yonki.

Su adicción lo convirtó pues en un ser marginal y perseguido; lo condujo al lado oscuro-salvaje de la vida, introduciéndolo en la delincuencia para satisfacer sus necesidades de consumidor de largo recorrido; se ve como un número más en los datos epidemilógicos de adictos al jaco dispensados por las autoridades competentes.  No es extraño que el tipo transmite la sensación de paranoia en sus escritos, de sentirse continuamente perseguido.  Obsesionado siempre por el control, solo bajaba la guardia o suspendía la vigilancia cuando se inyectaba.  Quizás esta sea la ecuación de la droga que subyace de su primera novela.  Quizás por eso, con un estilo minimalista, anti-poético y marginal describe las andanzas del protagonista (él mismo) de Yonki.  La cosa estaba muy cruda, mejor explicarlo sin tapujos, a bocajarro, sin florituras innecesarias que distraigan al lector de lo que realmente importa.  La novela fue publicada en 1953 por Ace Books y escrita bajo la tutela del gran poeta beat Allen Ginsberg, que contribuyó en el redactado final, mientras vivía en Méjico con su mujer, Joan Vollman.  (Al bueno de Will no le iban demasiado bien las cosas en New Orly, su necesidad de pillar y su gusto por los jovenzuelos hacían imposible su encaje en las consevadoras y rígidas leyes que sustentaban las virtudes de las barras y estrellas, así que cruzó la frontera en busca de una mayor libertad que le permitiera compatibilizar sus libros con su vida libertina).

El protagonista de Yonki decide libremente simplificar su vida hasta límites insoportables para huír de las preocupaciones y alegrías del resto de los mortales.  Si solo tienes un objetivo en tu cabeza (saciar la sed de droga), todo lo demás deja de tener relavancia.
"La sociedad inventa una lógica falsa y retorcida para absorver y canalizar la manera de ser de la gente cuyo comportamiento está fuera de los cánones mayoritarios (...)  El hecho de rechazar lo que ellos tienen para ofrecerte, te convierte en una señal de su propio fracaso que reprimirán por intolerable.  Elígenos a nosotros. Elige a la vida. Elige pagar hipotecas; elige lavadoras; elige coches; elige sentarte en un sofá a ver concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu, atiborrándote la boca de puta comida basura. Elige pudrirte en vida, meándote y cagándote en una residencia, convertido en una puta vergüenza total para los niñatos egoístas y hechos polvo que has traído al mundo. Elige la vida".

                    "Elijo no elegir la vida".

                    "Nunca hay ningún verdadero dilema con el jaco.
                    Solo los hay cuando se acaba".

                                                           Irvine Welsh, Trainspotting


Con el álgebra de la necesidad,  Burroughs expresa la reducción del mundo operada por el adicto contemporáneo.  La complejidad de metas, relaciones y valores se simplifica hasta quedar reducida a dos cosas: patear la calle en busca de droga y administrársela.  El adicto tienen sus propios rituales y liturgias.  Yonki presenta por vez primera en todo su estrepitoso esplendor al estereotipo de adicto que hoy tenemos, no exento de un aura de romanticismo (por la rebeldía inherente a su conducta, por resistirse a las formas y valores imperantes y por ser un fuera de la ley).  Este aura de decadencia, unido al estigma que acompaña al yonqui, será objeto de atención desde Burrouhgs y muchos artistas se han visto seducidos en mayor o menor medida por la figura de estos outlaws.  "Heroin" de la Velvet es un claro ejemplo, recogiendo en el ámbito musical la crudeza de los libros de Burroughs (aunque mi canción burroughsiana preferida de la velvet es sin duda "Lady Godiva´s Operation"); también lo es el "We Will Fall" de los Stooges ("Era horrible tío", dijo Ron Asheton al respecto de la canción."Mis colegas me decían que encendían velas en el lavabo, llenaban la bañera y escuchaban una y otra vez el tema mientras se picaban"); para "figura romántica" la de Johnny Thunders, o la de Sid Vicious, esclavos de una profecía de autocumplimiento que los ha convertido en trágicas leyendas del rock como tantos y tantos y tantos otros que se quedaron demasiado pronto por el camino.  En el cine encontramos multitud de ejemplos (el propio Burroughs interpretándose a sí mismo en Drugstore Cowboy); la síntesis que hace de Borroughs y Selby Darren Aranofsky en Réquiem por un sueño, adaptación de la novela del segundo a ritmo del primero; y en literatura un poco más arriba ya lo habéis visto: Mark Renton, otra figura "encantadora" donde-las-haya, un producto de años y años de hipocresía frente al problema de la droga, denominado problema por el hecho de que los gobiernos de las grandes naciones (con minúsculas) siempre han sido los primeros interesados en que haya proliferación de adictos para así incrementar el control social y el miedo, el castigo, mostrándonos a través del despojo que es el adicto, en lo que nos podemos convertir si nos desviamos de lo que se espera de nosotros. El estigmatizado como cabeza de turco.  Que se lo pregunten a los Eskorbuto; o a los protagonistas de Deprisa Deprisa, la cumbre del cine español quinqui que a principios de los 80 retrató las barriadas industriales de la periferia de las grandes ciudades del estado, donde ser joven ya establecía de por sí un delito virtual.

"Todos los sistemas de control se basan en el binomio castigo-premio.  Cuando los castigos son desproporcionados a los premios y cuando a los patrones ya no les quedan premios, se producen las sublevaciones"

Día de Acción de Gracias
28 de novimebre de 1986
WILLIAM S. BURROUGHS

Gracias por el pavo y las palomas destinadas a ser defecadas por las saludables tripas americanas.
Gracias por un continente para envenenar y destruir.
Gracias por los indios, por proporcionar un reto levemente peligroso.
Gracias por las manadas de bisontes para asesinar, desollar y abandonar sus cadáveres a la putrefacción.
Gracias por las fronteras, por los lobos y los coyotes.
Gracias por el sueño americano, por vulgarizar y falsificar hasta hacer brillar la más pura mentira.
Gracias por el Ku Kux Klan, por sus matanzas de negros y por las muescas en las pistolas de los hombres de la ley.
Gracias por las mujeres decentes y beatas con sus rostros ruines, viles y llenos de amargura.
Gracias por ls pegatinas Mata a un Marica por Cristo.
Gracias por la edad de los laboratorios.
Gracias por la prohibición y la guerra contra las drogas.
Gracias por un país donde nadie puede ocuparse por sus propios asuntos.
Gracias por un país de esquiroles.
Sí ¡Gracias por tantos esfuerzos!
¡Muy bien, muestra tus brazos!
Siempre fuiste un dolor de cabeza y siempre fuiste un aburrimiento.
Gracias por la última y mayor traición del último y mayor sueño de la humanidad.

Para John Dillinger, con la esperanza de que aún siga con vida.



Tras publicarlo bajo pseudónimo, Willian Lee, su debut literario, Yonki, debió sortear la censura de los tiempos, vendiéndose como una pulp-novel con nota introductoria de carácter moralista escrita por el propio Burroughs,  persuadido por su editor, Carl Solomon.  Acto seguido, todavía en territorio azteca (estamos en los primeros años 50) escribe su segunda novela, Queer (Marica), que en general tiene un carácter más sentimental y retrata las experiencias homosexuales del autor.  Drogadicto y homosexual, se aferró a una feroz individualidad que permanentemente era amenazada por el sistema capitalista, por las relaciones de poder que éste establece con las personas, recortando libertades a través de la puesta en marcha de complejos y eficientes mecanismos de control social.  En Méjico, viviendo con Joan, se sentía más a salvo del aparato represor que acechaba contínuamente a los que no se rigen por la moral imperante.  Todo iba bien para Will, pero el destino, en forma de absurda tragedia inexorable, se cebó en él.  Su pasatiempo favorito eran las armas (cuestionable, sí, pero al viejo Bull Lee no le gustaba que solo los gobiernos tuvieran el monopolio armamentístico, igual que tampoco le molaba que controlaran todos los templos del conocimiento).  Un mal día, Burroughs bebía junto a unos amigos en el patio de casa y tuvo una idea.  Juguemos a Guillermo Tell.  Fue a buscar su arma y le pidió a Joan, su mujer, que se colocara un vaso en la cabeza.  Will quería mostrar su perícia pero su disparó no tocó el vaso y la bala se llevó la vida de Vollman.  Old Bill descubrió a partir de ese momento que la presencia fantasmagórica que siempre había notado cerca de él estrechaba el círculo, el fantasma de Joan acrecentaba la sensación de paranoia de ser dirigido por fuerzas ajenas a su voluntad que actuaban implacables cebándose en su destino.  Además, tras el trágico accidente, el caso tuvo repercusión y no estaba claro que Will pudiera volver a los Estados Unidos en una larga temporada.   La huída hacia adelante lo llevó a recorrer Sudamérica en busca de la Ayahuasca, planta medicinal de potente efecto cognitivo que contiene la telepatina, un principio activo que permitiría hipotéticamente comunicarse mediante telepatía a las personas.  Esta época esta muy bien documentada en el libro del propio autor, Las Cartas del Yagé, que son una recopilación de la correspondencia que mantenía con Ginsberg durante su estancia en Sudamérica...

...para acabar apareciendo en Tánger tras un breve paso por Nuevo York y servir de catalizador a la llamada Beat Generation.  En Tánger, escribió The Naker Lunch, El Almuerzo Desnudo, mientras vivía uno de los períodos más disolutos de su agitada existencia, entregado a las pasiones y esclavo de ellas, hipersensible a las necesidades de un cuerpo que siempre pedía más y una mente decidida a sumergirse en las profundidades más escabrosas de su ser.

The Naked Lunch podría ser leído como un "manual de bricolaje".  A diferencia de sus dos primeras novelas, que presentaban una narrativa lineal, en este no-libro Burroughs presenta una colección de textos de carácter fragmentario que se alejan en su no-forma del modelo convencional de novela. Pagarías por ver la jeta de Kerouac mientras, en una visita que hizo al Cura cuando éste se estaba desintegrando en Tánger, mecanografiaba el texto que Burroughs había dejado listo.  Menudo texto...Su autor pasaría de ser uno de los renovadores de la literatura americana a convertirse en su piedra angular.  La censura retrasó la publicación del libro, que por fin vio la luz el año 1959 en Francia, gracias a la osadía de Olympia Press.  Hasta su publicación en Estados Unidos aún deberían pasar unos cuantos, durante los cuales, el manuscrito del libro fue perseguido por obsceno.  La prensa underground y revistas universitarias reprodujeron sus capítulos clandestinamente  y un aura de culto empezó a sobrevolar a Burroughs, que obtenía si cabe más publicidad para su infame criatura cuando el libro fue juzgado por atentar contra la moral en Boston.

El Almuerzo Desnudo es brutal, obsceno y repugnante por necesidad.  No nos engañemos, la enfermedad, la degradación del cuerpo puede contener detalles repulsivos no aptos para estómagos sensibles.

"Había llegado al final del trayecto de la droga...hacía más de un año que ni me bañaba ni me cambiaba de ropa".

Burroughs reinventa su método de escritura y crea escenarios, "interzonas", pobladas de conceptos abstractos, desnudos como fórmulas algebraicas, reducidos a estiércol negro y a un par de cojones envejecidos. Puedes penetrar en las interzonas a través de cualquier punto de intersección, es decir, no es necesario que abras el libro por la primera página para empezar a leerlo.  Una lectura al azar resulta igual de reveladora.  Tras el aparente caos y filtrándose a través de diversas capas de mugre y fluidos putrefactos varios, emerge una suerte de orden secreto, de armonía que dota de sentido al misterioso y hostil conjunto.  No se respetan las convenciones espacio-temporales.  Nada es verdad, todo está permitido.  Los personajes que habitan la Interzona improvisan en un abanico de posibilidades ilimitadas.

EL VIRUS:  LA PALABRA /  LA PALABRA:  EL VIRUS

El Viejo odiaba el control, deseaba agitar conciencias para debilitarlo.  La principal fuente de poder de los opresores es la palabra.  Por ello desarrolló una particular teoría. La palabra y por extensión el lenguaje son un virus que en algún momento de la evolución se injertó en el ser humano, a partir de una mutación con posible orígen alienígena.  Esto último te puede hacer arquear las cejas, claro, pero no puedes negar que la cosa, en su base, tiene sentido.

"Trata de contener tu discurso interior, trata de conseguir ni siquiera diez segundos de silencio interno.  Te encontrarás con un organismo que te fuerza a hablar.  Ese organismo es la palabra.  En el inicio fue la palabra.  ¿En el inicio de qué exactamente?

                                                        The ticket that explodes,  William S. Burroughs

Si en última instancia la palabra es una forma de control.  ¿Quién controla el código fuente?

"El lenguaje actúa como un virus altamente pregnante y contagioso que invade las conciencias y se replica entre ellas orientándolas en función de los intereses de un agente extraño".   "El lenguaje es la herramineta más perfecta y sofisticada de control que propicia la dominación de quiénes conocen el código fuente sobre los que simplemente interaccionan como usuarios.  El control está inscrito en este código, quienes lo poseen son los que someten".

Y también (glups! me suena de algo, esto realmente está pasando)...

"las nuevas tecnologías de la comunicación de masas introducen un plano más en este juego de mediaciones, creando una pantalla universal en las que todos quieren verse reflejados y que estipula un nuevo principio de realidad que se impone ante cualquier tipo de experiencia viva.  QUIERO PARECER QUE SOY LO QUE NO SOY PORQUE DEBERÍA SERLO Y PARA QUE LOS DEMÁS VEAN LO MARAVILLOSO QUE ESTOY SIENDO.  ME MUESTRO A LOS DEMÁS COMO LA REPRESENTACIÓN IDEAL DE QUIÉN QUERRÍA SER Y NO SOY.  Ahí radica uno de los sistemas de alienación más efectivos e indudablemente esto está pasando. ¿Realmente te gusta?  El Predicador opina que podrías meterte tu jodido pulgar levantado por el recto, no te quepa la menor duda."

Volviendo al lenguaje...¿sería válida una forma de revolución que subvirtiese sus significados, que destruya su línea base devastando su lógica opresora?  Tras El Almuerzo Desnudo, los textos de Burroughs se vuelven caóticos, de sus palabras se derivan azarosos significados ocultos, y aún así, parece ser que el Cura dice exactamente lo que quiere decir en cada momento (creo que de entre todos sus apodos, y os lo dice un experto en poner motes, el de Cura es el que más  mola; tiene un punto tierno, como el cuento que él mismo escribió, "Le llamaban el cura",  en el que se refleja, por una vez, repleto de bondad y generosidad infinitas, atendiendo nuestras debilidades más profundas, mirando directamente nuestro alma, compadeciéndose sinceramente de nosotros, tendiéndonos una mano en el momento en el que lo necesitamos; es el agua que puede aplacar nuestra sed, es el Cura, pero siente lástima por nosotros y nos calma, sabe que después de apurar la última gota continuaremos sedientos en el desierto, sin cielo ni infierno, sin nada; en el podcast aparece una lectura de "Le llamaban el Cura", extraída de su libro ¡Exteminador! y con fondo sonoro de los Akauzazte, terroristas sónicos que destripan electrónica experimental en los surcos de sus lastimeros discos.  Cierro paréntesis...).

Ah sí! El lenguaje.
Romper la línea de control que lo dirige y da sentido se convertiría en la obsesión del Cura. Su amigo Byron Gysin resultó de gran ayuda.  Burroughs, tras la publicación de The Naked Lunch, abandonó Tánger, para, tras un viaje relámpago a NY para saludar a sus colegas beats y convertirse en cabecilla de un movimiento del que él mismo jamás se sintió parte, decidió marchar a París e intalarse en una habitación del llamado Hotel Beat, junto a su amigo Gysin.  Éste había desarrollado un método, el CUT-UP, que permitiría a Burroughs dinamitar el lenguaje.  Cortar y pegar los textos, doblarlos y recomponerlos en patrones aleatorios, destruyendo su sentido original, liberándolo, desajustándolo de los patrones del discurso oficial posibilitando así nuevas asociaciones, liberando la conciencia. El Cura crea nuevos mensajes de resistencia, mutaciones para joder al virus del control, capaz éste de dominar a las masas manteniéndolas en un permanente estado de necesidad.  El Cura siempre pretendió desenmascarar a los guardianes del conocimiento, convirtiéndose muy a su pesar en un líder de la contracultura...

...los denominados beats, jóvenes rebeldes de los cincuenta que sentaron las bases de lo que más tarde sería el movimiento hippie, gracias a la ruptura con el pensamiento dominante y la tradición, germinando en su hedonista vitalidad lo que se dará a llamar en los sesenta la aparición de la contracultura;  Burroughs actuó como catalizador involuntario seduciendo a los Ginsberg, Kerouac, Corso and company e introduciendo nociones orientalistas y budistas hasta entonces inéditas en las prósperas sociedades capitalistas, confrontando así de paso los valores de ésta y abriéndose a nuevas ideas espirituales. Respecto a los hippies Burroughs fue crítico.  La única flor que el Cura le daría a un policía sería una dentro de una maceta lanzada desde un balcón de un segundo piso.  La condescendencia hippie no conectaba con el espíritu guerrillero e individualista de Will.  Aún así, los melenudos de los sesenta tomaron buena nota del libro de ruta del viejo, poniendo en jaque el american way of life y experimentando con las drogas, como forma de liberación y expansión y como método de rebeldía para desafiar a los estamentos más conservadores de la sociedad.  También de forma transversal, la influencia del Cura caló hondo en el espíritu de los jóvenes punks;  Ios chicos salvajes que sabotean la moderna y podrida civilización occidental, socavando sus cimientos con violencia y aberración, tomaron buena nota de la actitud del escritor;  Ian Curtis y sus Joy Division, que en su primer disco titulaban un tema "Interzone", los ruidistas industriales Throbbing Gristle, liderados por el radicalista Genesis P-Orridge y los Cabaret Voltaire, que practicando dadá para masas con su electrónica experimental pusieron en marcha todo tipo de estrategias de agresión sonora mediante ensamblajes de cintas utilizando el Cut-up como método de trabajo, y sobre todo a nivel de actitud, imponiendo un individualismo inquebrantable que rehuye filiciaciones.  "Lo que me enfurecía de los Sex Pistols era la progresiva homogeneización del uniforme punk entre el público, porque echaba por tierra todo.  Desde luego que con mi aprobación no iban a contar porque aquello demostraba que carecían del concepto de individualidad y que no entendían lo que hacíamos.  Lo nuestro no tenía que ver con la uniformización".  (John Lydon, desde su autobiografía No Irish, No Blacks, No Dogs).  De hecho Juanito Podrido predicó con el ejemplo, y su reinvención en PIL es un ejemplo de integridad con pocos precedentes en el mundo de la música pop. Rotten!!! Tu imagen pública te pertenece...

diumenge, 17 de febrer de 2013

Esquivando caminos unidireccionales: Desvanécete con lo nuevo de Yo La Tengo.



El pasado 14 de enero se publicó Fade, la esperada nueva referencia discográfica de YLT.   Ha llovido ya mucho desde aquellos inicios que en la década de los 80 los situó en el mapa como un soplo de aire de fresco procedente del underground yanqui.  Su debut, Ride The Tiger (Coyote, 1986), supone junto con New Wave Hot Dogs (Coyote, 1986) y President Yo La Tengo (Coyote, 1989), segundo y tercer largo del grupo respectivamente, un tríptico de juventud que prometía una gran carrera, colocándolos de paso en una incipiente escena alternativa que estaba a punto de cambiar los dictados del negocios musical a principios de la década de los noventa;  ante tantas expectativas por parte de crítica y público ellos se desmarcan y publican el exquisitamente asombroso Fakebook (Bar None, 1990), una colección de versiones de artistas tan dispares entre sí como Cat Stevens, Flammin´Groovies, John Cale, Gram Parsons o Daniel Johnston, más relecturas del propio cancionero y algún tema nuevo compuesto para lo ocasión; todo ello presentado en formato acústico y en clave pop, apuntando hacia nuevas direcciones.  May I sing With Me (Alias, 1992) los mete de lleno en la nueva hornada de bandas independientes que reclamaban cada vez más la atención y lograban acaparar la atención del público indie e incorpora a un nuevo miembro en un grupo incapaz de mantener una formación estable más allá del núcleo duro compuesto por Georgia Hubley e Ira Kaplan.  Se trata del bajista James McNew, que en aquellos tiempos estaba en Christsmas, banda punk estadounidense con la que YLT tenían contacto.  La compenetración del nuevo fichaje con la pareja es total, y los resultados no se hacen esperar.  La trilogía que componen Painful (Matador, 1993), Electr-O-Pura (Matador, 1995) y I Can Hear The Beat Beating As One (Matador, 1997) los convierte en la next big thing en el planeta Indie, del que se convierten en auténticos tótems; su propuesta obtiene un moderado éxito comercial, la crítica se rinde ante cada lanzamiento, y el humilde trío de Hoboken encabeza los festivales más reputados del globo, adquiriendo una reputación que a día de hoy mantienen de la mejor manera que conocen: entregando grandes discos, siendo fieles a sí mismos y la mirada apuntando en varias direcciones.

Solo así se comprende que se desmarquen del propio éxito y vayan a su bola  con la llegada del nuevo milenio.  Tres décadas haciendo música, sin hacer demasiado ruido, una carrera de fondo que nos lleva directamente a Fade, su último largo.  Es otro artefacto más de YLT.  No supone un antes ni un después en su dilatada trayectoria.  No armará el revuelo de algunos de sus predecesores. Tampoco será un hito en su carrera ni su gran obra maestra.  Pero quien espere todo eso que no se desanime, la rodaja es un más que una digna continuación de su antecesor Popular Songs, licenciado por su sello habitual, Matador, el 8 de septiembre de 2009.  Hay un cierto continuismo, sí, pero también notables diferencias con respecto a anteriores elepés.  La duración del disco es corta si lo comparamos a lo que nos tienen acostrumbrados.  Se busca la concreción de una forma deliberada en pos de la consecución de canciones más redondas.  Diríase que Fade es una colección de singles, píldoras autónomas, que tiene en cuenta en su confección las nuevas maneras de escuchar música; nuevos modos afines a la cultura del click y en cierta manera reminiscente también de la cultura del single que se instaló en los 50 con el nacimiento de la música pop y el rock´n´roll.  Quizá por ello, por economizar minutaje y ganar en poder de concreción, rehúyen totalmente los cuelgues instrumentales y los largos desarrollos a los que siempre han recurrido; han prescindido de los arranques noise hiperlectrificados y han presentado el conjunto al más puro estilo jukebox, obteniendo unos resultados sorprendentes en cuanto a variedad de registros se refiere. De todas formas, si eres de los que piensa que la velocidad del placer mata el nacimiento del deseo, tranquilo, éste también es tu disco.  El sonido se beneficia de la producción en los Soma Studios de Chicago a cargo de John McEntire (compositor y miembro de Tortoise) y los temas tienen unos acabados fenomenales.  El álbum, a pesar de la mastodóntica variedad estilística que el trío acomete, está muy cuidado a nivel conceptual, y en cada tema palpita la esencia del sonido primigenio de la banda.

Y…¿Qué es lo que encontramos en los surcos de Fade?  Material de primera.  Salpicado por esa extraña capa de engañosa ligereza que impregna las canciones de YLT.  El disco despega con “Ohm”, enérgetica píldora de pop psicodélico que te envuelve con su monocorde melodía y un ritmo trotón a través del cual disparan drones con los teclados.  Los coros finales puntean el final del tema y la guitarra de Ira empieza a chirriar, a arañar, clavar las uñas, aunque aquí sin dejar marca.  La distorsión está sometida a la canción y no es un fin en sí misma;  para cuando el tema acaba ya te encuentras con una predisposición inmejorable para afrontar el resto del álbum.  La entrada está desbrozada y te recibe “Is That Enough”, una tonada de onda spectoriana que remite directamente a la época del doo-woop y utililiza tics de las bandas de rrriot girls que en aquellos tiempos estaban al servicio del talento obsesivo del productor más majara de la historia del rock.  Suenan arreglos de cuerda deliciosos que prosiguen la senda explorada en Popular Songs.  En la medular de la Cara A del disco, se descuelgan con “Well You Better”, funky  informal, despachado con baja fidelidad y con un ensimismamiento chulesco marca de la casa (que manía con que son tímidos!...), estirando los hallazgos de canciones previas como “Periodically Double Or Triple” (Ah!  Con el increíble  solo a los teclados de Ira) o “Mr Tough”.  Se sacuden la pereza con “Paddle Forward”, clásica canción de repertorio del trío en la que combinan power pop con pinceladas noise de efecto instantáneo y nos transportan a uno de los momentos más excitantes de Fade: “Stupid Things”, tema de raíz exploratoria en la que recuerdan los incandescentes viajes sónicos de Neu!, la banda de kraut-rock germana, y a sus congéneres y compinches Kraftwerk, con unos coros maquinales, cuasi robóticos, sostenidos por ritmos metronómicos.  Destacar el trabajo a la guitarra de Ira, recordando por momentos al mismísimo Tom Verlaine.  Para los que alucinéis con el tema, deberíais escuchar el EP que representó el adelanto oficial de Fade (Stupid Things EP, Matador Records/2012).  Encontraréis ahí una versión completa generosa en minutaje, totalmente instrumental, en la que el grupo estira el tema con Ira  lanzándose a un solo sin fin; el EP se completa con la versión corta, con algunas diferencias a la que sale en Fade y un remix del mismo tema de EYE. La tirada limitada en vinilo blanco de 1500 copias expiró hace tiempo del mercado.
Es en la segunda cara donde parece que toma cuerpo el porqué de titular Fade el álbum. Las canciones se tornan más introspectivas, cercanas al tono confesional.  “I´ll Be Around” es una  balada de folk existencial, en la que los músicos se plantean la insoportable levedad del ser y se refugian en la evocación de pequeñas viñetas cotidianas teñidas de melancolía y aceptación.  Gran línea de bajo a cargo de James, Ira tocando su guitarra en plan Singer songwriter, arpegiando y punteando con su guitarra acústica y Georgia aportando textura y profundidad con el teclado, sello distintivo e instrumento tan importante como cualquier otro  en el sonido de Yo La Tengo.   En canciones como “Cornelia and Jane” (en la que los metales, trompeta y corneta, intensifican la conexión del oyente con el tema y lo transportan a otra dimensión) y “The Point On It” activan resortes emocionales, evocando estados anímicos, cercanos y a la vez intangibles, sesudamente espontáneos en la aplicación de un tratamiento de desnuda sofisticación al sonido, obteniendo como resultado una desarmante ligereza y gran capacidad comunicadora. En la recta final del álbum recuperan el sonido poso jazzy y electrónica minimalista que tan buenos resultados les dio en And Then Nothing Turned Itself Inside-Out, el disco que más repercusión ha obtenido de YLT, con “Two Trains”.  Y antes de salir por patas, cierran el disco con la exultante “Before We Run”, segundo single extraído de Fade, que cuenta con un video dirigido e ideado por la madre de Georgia, prestigiosa artista en el mundo de la animación independiente.

A estas alturas los seguidores de largo recorrido de YLT ya no se bajaran de un carro al que llevan gratamente subidos tantos años.  Su música nos transporta a lugares que no por conocidos se antojan menos placenteros. Queda instalada una confortable calidez en el cuerpo tras escuchas sucesivas de Fade.  Si no conocías o no estás demasiado familiarizado con la música de YLT, es éste un disco tan bueno como cualquier otro para introducirte en el universo de la banda, sembrado de momentos memorables e irrepetibles, un manantial inagotable que se brotando milagrosamente en un mundo de usar y tirar, que apenas deja espacio para abandonarte a pequeños placeres.  Mantente atento, gira peninsular en marzo con las siguientes fechas: 4 de marzo, Sala Capitol (Santiago de Compostela); 5 de marzo, Sala Riviera (Madrid) y 6 de marzo, L´Auditori de Barcelona (BCN).





diumenge, 3 de febrer de 2013

Programa 25

Los próximos días 7, 8 y 9 de febrero se celebra en Barcelona el Aloud Music Festival. Organizado por la gente del intrépido sello catalán Aloud Music, el festival se consolida año tras año como una propuesta ineludible para los amantes de la música experimental y el post-rock, dando cabida en su cartel a grupos emergentes, ilustres desconocidos de calidad contrastada y nombres que se ya empiezan a ser referentes de una escena inconformista en constante movimiento.  Así, desde la cercanía que nos permiten sus escenarios, se desarrollará en la Sala Side-Car y en los escenarios del Apolo, tendremos la oportunidad de padalear la música de bandas underground de diversa procedencia que gozan de una envidiable salud artística.  

Entre los platos fuertes del cartel se encuentra sin duda el retorno a los escenarios catalanes de los iruñarras Lisabö, que apenas medio año después de su última visita a BCN, regresan al escenario del Apolo el sábado 9 de febrero, para seguir descargando las canciones de su merecidamente aclamado Animalia Lotsuaren Puztua (bIDEhUTS, 2011).  Si estuviste en su último concierto ya sabes a lo que te enfrentarás: salen a por todas desde el primer segundo y no bajan el pistón hasta la última nota.  Su ataque sónico no solo es un asalto a los sentidos, tiene también mucho de derroche físico y desafío emocional.  Su carrera  pronto llegará a los quince años de actividad, y los cambios que se han producido a lo largo del tiempo en el seno de la banda no han reducido un ápice su poderío.  Como si de un mal chiste sobre vascos se tratase, se plantan en el escenario con dos baterías, dos guitarras (también voceras), y dos bajos y empiezan a machacar acordes y triturar ritmos sin tregua, berreando las letras de sus canciones como si el apocalipsis estuviese a la vuelta de la esquina.  Las letras de Lisabö corren a cargo de un veterano de la escena musical de Euskal Herria, Martxel Mariskal (ex-Beti Mugan), creándose una simbiosis entre música y palabras que otorga a los vascos una personalidad inigualable.  Te sacuden, te golpean, te dejan exhausto y despiertan tu conciencia. Además, después del cierre de diskeras tan esenciales como Esan Ozeki i Metak, que distribuyeron sus primeros discos, los de Irún eligen el camino de la autogestión y crean bIDEhUTS, más que un sello, una plataforma de acción cultural desde el cual se hacen eco de grupos como Anari, Enoren Iro Ni, Willis Drummond, Joseba Irazoki o Mursego.  Todo un ejemplo de cómo mantenerse al margen de las normas del negocio prestablecidas (siempre en lucha contra el monopolio de la SGAE) que es una prueba de lo importante que es para ellos su música.

Y compartirán escenario en la última jornada del AMF con los madrileños Toundra, que con un discurso a medio camino entre el hardcore, el post-rock, el progresivo y el metal, han acaparado la atención de medios especializados y público en una propuesta muy personal, en la que pericia y técnica se aúnan con la imaginación, para crear rocosas y a la vez evocadoras canciones.  Se hablan maravillas de su directo; muchas ganas también de verlos en una jornada que se abrirá con el retorno del alucinante dúo The Joe-K Plan, que han estado unos años en reposo y regresan a los escenarios en el marco de un festival al que están íntimamente relacionados.  Si quieres ir más allá de la explosión que suposo para el género la aparición de gente como Mogwai, God Spedd You!Black Emperor o Explossions In The Sky, déjate llevar por el incesante flujo musical de renovadores y excitantes combos como los italianos Giardini di Miró, los rusos Powder! Go Away o los inclasificables The Samuel Jackson Five. Nos vemos en el AMF!!!

Y tras hablar de Lisabö, damos también bola a una de las bandas peferidas en esta República y referente de los de Irún.  Nos referimos a Dut, ya desaparecidos hace tiempo y con sus miembros implicados en otros proyectos (por cierto, no era Joseba el segundo bajista de Lisabö en su última actuación en Barna? Si la vista no me engaña, sí.).  Tras de sí dejaron cuatro grandes discos (incluyendo la colaboración con Muguruza) y bonitas ideas.  Escucharemos en este programa una colaboración con Martxel Mariskal extraídas de Askatu Korapiloa (Esan Ozeki, 2000), "Hor Non Bait".

Y siguiendo con las influencias de Lisabö, pinchamos también material de Fugazi, un modelo a seguir para los vascos a varios niveles.  En el musical no es difícil encontrar similitudes, sobretodo en lo que obedece a intensidad y emoción.  También los de Whasington D.C. se autogestionaron desde su sello Dischord, huyendo de las tentadoras ofertas de las multis que a principio de los noventa capitalizaron a casi todas las bandas con talento que salían de debajo de las piedras en plena explosión de la música alternativa.  Desde su sello, sirvieron de plataforma a otros grupos afines en lo creativo y en lo ideológico.  Su posicionamiento anticapitalista lo predicaron con el ejemplo. Quisieron que su música tuviese mensaje y que fuese accesible a todos los bolsillos y a todas las edades.  Escuchar sus discos aún te carga las pilas a base de bien. Su música conserva el vigor y la urgencia, te golpea, te sacude, manteniéndote en movimiento...

También, confirmada de nuevo su presencia en el Primavera Sound, hablamos de otra banda de importancia capital en lo que a sonidos hardcore se refiere:  Shellac; escuchamos a los barceloneses Standstill desde los surcos de su primer disco, The Ionic Spell (BCore, 2001); más los Minor Threat desde su primera demo y bajamos la persiana rememorando el primer disco de Lisabö, Ezarian.  En fin, dádle al play y subid el volumen...


diumenge, 20 de gener de 2013

PROGRAMA 24


Mikal Cronin es otro músico destacable de la emergente escena de San Francisco Bay Area, que tantas gratas sorpresas nos está reportando últimamente.  Su primera y última referencia publicada en solitario es un disco que le aleja de las propuestas en la que habitualmente estaba implicado, siendo su participación con los surfers punks The Moonhearts y los garajeros The Epsilons las más destacables.  En su debut propone un híbrido entre las melodías sesenteras de compositores como Brian Wilson, Curt Boetcher o Harry Nilsson, filtrándolo con el sonido punk garajero que sus congéneres (con Ty Segall a la cabeza) fagocitan vorazmente.  Hay también guiños a gente como Del Shannon o los Everly Brothers y guiños inesperados que denotan el carácter inquieto de la propuesta. Grabado en los estudios de Eric King Riff Bauer con producción de su gran amigo Segall, el disco se abre "Is it all Right?" una andanada power pop, que incluye momentos de folk y que ofrece como clímax un delirante solo de flauta (ejecutado por John Dwyer, The Oh Sees), que te deja descolocado desde el primer momento, recordando por instantes al mismísimo Ian anderson.  Sonará también "Apathy", particular puerta de entrada a la edad adulta de este intrépido muchachete al que ya no le obsesionan las titis, la cerveza y las olas como antes, y que empieza a plantearse dilemas existenciales que le hacen sentir vulnerable.  El disco es de 2011 y está publicado por el sello Trouble in Mind Records.  Hablábamos de su amistad con Ty Segall...pues bien, ambos colaboraron en 2009 en la creación de Reverse Shark Attack (In the Red Records), una bacanal de sixties punk cavernícola en la que no dejan títere con cabeza.  Buena muestra de su brutalidad y crudeza es su tema "Drop Dead Baby", homenaje a mayor gloria de las bandas que a mediados de los sesenta revolucionaron el panorama musical desde los garajes de sus casas.  Reminiscentes a Gories y Mummies.

Y explorando la escena californiana nos recreamos con los freak outs de los White Fence. Escuchamos esta vez su 7" Green Balloon (Sex beat), donde el folk pastoril convive con hilarantes raves psicodélicas.  Aprovechamos para dar desde aquí las gracias a su líder, Tom Presley, por poner en circulación el debut de Jessica Pratt desde un recién estrenado sello, Birth Records, capitaneado por él mismo y creado al uso para publicar a la joven cantante y compositora folkie, que invoca la esencia de los más celebrados cantautores de Laurel Canyon (Carole King, Joni Mitchell o Stephen Stills), con un engañoso envoltorio de genuina ingenuidad en el que las progresiones de acordes se vuelven inesperadas y se alternan pasajes de delicada belleza con momentos más oscuros, perturbadores. Su gran habilidad como compositora añadida a su inmenso talento interpretativo la situan como a una artista a seguir en un futuro inmediato.

También en esta edición de la República Invisible nos detenemos en la publicación de un recopilatorio,  The Reverb Conspiracy, licenciado este pasado 2012 por Fuzz Club Record, sello inglés que en colaboración con la Reverb Association Society (estimulante nombre tras el que se encuentran los organizadores del Austin Psych Fest), seleccionan temas de un montón de bandas europeas que tienen en común la etiqueta de neopsicodélicas en sus currículums. De Lola Colt y Dead Rabbits a los impresionantes Dead Skeletons o los Black Market Karma, de los cuales seleccionamos su tema "Weightless".

Y hablando de Texas no nos queda más opción que deleitarnos con los Ascensoristas del Piso Trece y su "I Had To Tell You", un caleidoscópico sainete folk culminado con un solo de armónica increíble, incluido en Eastern Everywhere, su segundo largo, publicado en 1968, suponiendo la última participación de Rocky Eriksson con los 13th Floor Elevators.  Su huella llega hasgta hoy, no hace falta más que escuchar a los Night Beats y su "Puppet On A String", un triposo R&B lubricado en envolventes emanaciones lisérgicas.

Y para sacudirnos tanto viaje astral qué mejor que el tonti punk envenenando de las Bleached, el duo californiano surgido de las finiquitadas Mika Miko, y el punk cazallero de los australianos The Hollow Bones, de los que de momento nos conformamos con presentar una demo potentísima.

dissabte, 12 de gener de 2013

PROGRAMA 23: COSECHA 2012..

Ponemos a tú disposición una nueva edición de la República Invisible.  Primer programa del recién estrenado 2013 en el que hemos tenido la original idea de destacar lo mejor de la cosecha del finiquitado 2012.  Pedimos disculpas por adelantado por el hedonista ejercicio de subjetividad que determinará la selección de los temas de esta entrada.  Trataremos de condensar en poco menos de una hora de programa un repaso a las mejores canciones, los discos más destacados y los conciertos más memorables del año pasado.  

Uno de los discos que más nos ha pillado por sorpresa es Lonerism, de los australianos Tame Impala. Y es que su última referencia te pone en órbita a base de bien.  Se trata de un alucinógeno compendio de psicodelia que contiene gemas como "Feels Like We Only Go Backwards" (candidata preferente a mejor canción del año-de visionado oligado el video del tema).  

También muy esperado el nuevo larga duración de los Black Keys, El Camino. Quizás están un tanto sobrevalorados, pero el dúo yanki lleva años sacando grandes discos y evolucionando sin parar.  La escalada comercial imparable, que los sitúa en ligas mayores, y los parabienes de la crítica, sorprendente consenso general al respecto, los sitúa en la cresta de la ola.  La verdad es que tienen un olfato y una clarividencia a la hora de componer canciones de doce sobre diez.  La prueba está en "Lonely Boy" (Queéééé!!!! Aún no has movido tus caderas a ritmo de este temita??? A qué esperas puessss....!!!!) es un single redondo. Incontestable.

Los Wilco también han editado nueva referencia este pasado año.  The Whole Love, título del artefacto en cuestión, aleja aún más a Wilco de la experimentación de discos pretéritos, consolidándolos cada vez más como lo que son: una banda de pop mayúscula con mucho gusto por el detalle y los acabados (quizás se benfician de trabjar en su propio estudio y de la autroproducción).  Lo cierto es que a cada nueva escucha el disco rebela capas y más capas de orfebrería pop artesanal.  Su primer single de adelanto I Might es un buen ejemplo de lo que podemos encontrar en sus surcos.

Y de la confortable madurez de Wilco a una figura emergente que hecha chispas, Ty Segall. Twins, su última rodaja, no merece pasar desapercibido.  Garaje punk de alto voltaje, y The Hill, un hit impepinable.  Y es que Segall no ha parado este pasado 2012. También ha sacado disco conjunto con los White Fence (Hair), en el que une sus fuerzas con Tim Presley, otro geniecillo freak del que también hablaremos. Y no conforme, con su banda, monta Slaughterhouse, combo capaz de freírte las neuronas y trepanarte los tímpanos si es que te atreves a enfrentarte a ellos.  Ojito con los malos viajes que cortan el rollo, Mr Segall.  Esperamos verte pronto en nuestras salas, depravado.

A Tim Presley, mencionábamos...Sí, White Fence molan.  Y este año ha sido muy prolífico para sus flipados seguidores. Family Parfume (Vol1 / Vol2), doble álbum de garaje psych-folk bañado en LSD costa oeste, es un disco adorable en el mejor de los sentidos.  Registrado en un cuatro pistas y con sonido cuasi amateur, esconde en sus canciones la esencia de los mejores discos pop de la década mágica de los 60, arrebatos punk de sorprendente pureza y sobretodo, un gran conocimiento y amor por la música.  Agradecer a Tim presley y a su sello discográfico Birth Records, que hayan puesto en circulación el debut de dulcemente perversa Jessica Pratt, cantautora folk de San Francisco (qué les ponen en la leche a esta gente de la Bahía últimamente?).

Y claro, los grandes también se han sumado a la fiesta.  Bob Dylan, que sigue publicando discos imprescindibles que agrandan la leyenda, se descolgó con Tempest, disco de espíritu trovadoresco en el que hace lo que mejor se le da, explicar historias.  Esta vez se detiene en el hundimiento del Titanic, quizás en clara metáfora del signo de los tiempos.  Neil Young, que al igual que su admirado Dylan encara su sexta década en este mundo de la música, reunió a sus Crazy Horse y ha parido dos discos en poco más de seis meses.  El primero, Americana, diríase que es una suerte de calentamiento con el que el canadiense de paso homenajea toda la música tradicional de los Estados Unidos.  El segundo, Psychedellic Pill, muestra la faceta más conocida de los Crazy Horse, jams psicodélicas de largo recorrido sin principio ni final, adentrándonos en la bola sónica empapada en magma que es el sonido de Neil Young cuando se junta con su banda de garaje. Poneros sobre aviso: confirmada la publicación de disco en directo que recogerá algunas fechas de la gira de presentación de la Píldora Psicodélica.

En el apartado aniversarios, se ha celebrado el 45 aniversario del álbum de la Banana, de The Velvet Underground and Nico.  Solo decir que se ha editado un extenso y exhaustivo box-set que es una auténtica pieza arqueológica.  Otros que también soplan velas son los Stones, en activo 50 años después.  También destacar el 35 aniversario de la publicación del Nevermind the Bollocks, de los Sex Pistols.

Conciertos???!!!  Sin lugar a dudas, la reunión de The Dream Syndicate para conmemorar el 30 aniversario de The Days of Wine and Roses, su potente disco de debut.  También Thurston Moore, que fuera de la banda madre, sigue sacándole un sonido a su guitarra sobrecogedor; sin olvidar a John Cale, que presentó en Bcn su EP Extraplayful y adelantó alguna canción de su nuevo doble disco Shifty Adventures in Nookie Woods, salpicando el recital con clásicos reconocidos de su dilatada discografía y alguna que otra sorpresa en forma de recuperación de temas menos habituales.  Ah! Y Lisabö, que parten la pana y se dejan la piel encima del escenario.

Bueno, dadle al play y si creéis que hay alguna omisión flagrante o estáis en desacuerdo con alguna de las selecciones hacédnoslo saber republican@s.  Buena escucha!!!!


dissabte, 24 de novembre de 2012

PROGRAMA 22 / RARE VELVETS (2a PARTE)






En la anterior entrada nos acercábamos a la discografía de una de las bandas más influyentes de todos los tiempos, The Velvet Underground, obviando el material que aparece en sus discos oficiales.  El culto que se ha ido generando desde la disolución de la banda ha ido creciendo exponencialmente a lo largo de los años.  Esto ha generado un aluvión de discos piratas y lanzamientos a posteriori que complementan los cuatro álbumes de estudio que llegaron a publicar en su corta trayectoria.  Y es que si la Velvet en su momento se avanzó a su tiempo y en consecuencia sus logros no fueron reconocidos cuando aún estaban activos, el rastreo de material inédito es toda una fuente de satisfacción para el aficionado, permitiéndole completar un puzzle, la historia de la banda, envuelta siempre en un halo de mitificación y misterio. Continuamos pues, desenredando el ovillo, escarbando, casi como febriles arqueólogos, en montañas de material acumulado, con el fin de exprimir al máximo uno de los legados artísticos más apasionantes del SXX, a día de hoy, no tan solo  decisiva influencia, sino que también son artefactos perdurables con el poder de transmitir intacto.

Empezamos el programa desempolvando un single que su compañía discográfica canceló en 1967 por su poco potencial comercial. Lo que debía ser el adelanto de su segundo largo (White Light/White Heat-Verve, 1967) se quedó en agua de borrajas cuando los directivos del sello escucharon anonadados la virulencia del material.  En la cara A, Lou Reed descerrajaba a bocajarro en "White Light/ White Heat" un fraseo vocal que describía con todo lujo de detalles el subidón provocado por las anfetas, con un estilo solo igualado por el Bob Dylan de "Subterranean Homesick Blues".  Pero es que en la cara B del extended play se encontraba "I Heard Her Call My Name", una primitiva andanada rock que fornica con el free-jazz, bañada en sucio feedback y que destapa el potencial que tenía Reed como guitarrista.  Ambos temas son aquí presentados en su versión mono, con mezclas alternativas a las que aparecieronen el Lp, lo que acentúa por partida doble el interés de las grabaciones.  En sonido mono se aprecian matices que en conjunto distancian los temas de lo que son en su versión stereo (el bajo de Cale es infernal, el piano en WL/WH es una pasada y los ritmos de batería de Moe Tucker son de los más cavernícola en la modalidad mono, que es como fueron registrados).  Además, es sabido que Lou Reed alteraba los másters en stereo cuando todos se iban a casa para ponerse en primer plano por encima de la banda, con lo que la escucha de este single (grabado en los Mayfair Recording Studios de Nueva York en septiembre del 67 con producción de Tom Wilson y el habitual Gary Kellgren a los controles) cobra especial relevancia.  Afortunadamente, a pesar de ser cancelado en su momento, recientemente Sundazed Records publicó una apetitosa caja con todos los singles en los que los Velvet trabajaron durante su existencia como banda activa. Todos en riguroso mono, lo que favorece a descubrimientos tan maravillosos como la melancólica viola de Cale en "Here She Comes Now", tapada en su versión estéreo y reluciente y vigorosa en su edición en mono. También grabado en la misma época que los temas comentados, es "Here she..." la única concesión con potencial comercial que la Velvet da a su compañía con su segunda rodaja.  Quizá por ello acabó sustituyendo a "IHeard her..." como cara B del single que al final supuso "White light...".  El bueno de Cale customizó su instrumento con cuerdas de mandolina consiguiendo ese sonido tan característico que flota durante todo el tema, convirtiendo su viola eléctrica en una segunda voz.

Y ahondando en el período White Light/White Heat, rescatamos una grabación en directo extraída de un bolo en el Gymnasium de NY, fechada en abril del 1967, que más adelante serviría de base musical para "The Gift", pieza de resistencia de su segundo disco, en el que Cale recita un retorcido cuento de Reed por el canal derecho de los altavoces mientras la banda desgrana una arrastrada música insuflándole aires jamarosos al sonido Motown (no en vano, en sus inicios la canción era presentada como "Booker T".

Eran tiempos convulsos en el seno de la banda.  Warhol, que los sacó del anonimato y les animó a ponerse en marcha, fue despedido por Reed.  Reed y Cale chocaban continuamente, no se ponían de acuerdo con lo que debía ser la nueva dirección de la banda después del fracaso de su debut, el disco de la Banana. Lou pretendía componer canciones más accesibles, llegar a más público, facturar temas de rock´n´roll con regusto poppy para satisfacer las necesidades del caprichoso aficionado pop. Por su parte, Cale, cada vez más arrinconado (el sustituto en labores de management de Warhol, Victor Sesnick, no lo podía ver en pintura y Reed luchaba abiertamente con él por hacerse con el liderazgo exclusivo d ela nave), luchaba por mantener el sonido radical de la banda: crear caos orquestales que sirvieran de fondo a las incisivas letras de Reed. El galés no tardaría en seguir los pasos de Warhol y de Nico (que dejó la banda para probar suerte con su carrera en solitario grabando el excelente Chelsea Girls, descontenta con el papel que se le otorga en la banda, reducido a cantar un limitado número de canciones).  A veces de las tensiones internas entre músicos surgen resultados artísticos extraordinarios. Eso fue lo que ocurrió con WH/WL, el canto del cisne de la primera formación de la Velvet. Es su disco más poderoso y desquiciado, y a pesar de los malos rollos internos a raíz de la lucha de egos, refleja a un grupo en estado de gracia creativo.

Aún antes de la partida de Cale, los Velvet se reunieron de nuevo en el estudio con la intención de grabar un par de singles para satisfacer a su discográfica y de paso compensarles por la entrega del material flamígero y depravado que contenía WL/WH. ¿Un gesto de buena voluntad o una broma macabra? Cuando escuchéis "Stephanie Says" os quedaréis con la primera opción.  El tema es una suerte de hermana pequeña de "Sunday Morning", una preciosa gema pop donde la viola flotante de Cale y el zeleste tiñen la pieza de esa característica y melancólica decadencia que se impone en las baladas de la Velvet. La protagonista trata de congelar sus sentimientos para anestesiarse contra el dolor y de la canción salen unos versos que más adelante Reed utilizará en su carrera en solitario (it´s so cold in Alaska...).  Pero si escucháis lo que se supone debía ser la cara A del single, "Temptaion Inside Your Heart", y a sabiendas que los Velvets eran muy irónicos, no es extraño pensar que su compañía los mandase a tomar por culo de una vez por todas. "Temptation..." es un tema que muestra el lado simpático de unos músicos con fama de tomarse demasiado en serio.  Es un número de doo-woop estúpidamente divertido, un homenaje velado a la motown salpicado de continuas bromas y guiños entre músicos que salpican la canción. Ambos temas (registrados poco después de la publicación de WL/WH y producidos por el grupo)  fueron enterrados en oscuros cajones después de ser desestimados por Verve y han sido rescatados veinte años después en el recopilatorio VU. Ambos los podréis escuchar en su versión mono en este programa.

Érase una vez un avispado e inquieto teenager llamado Lewis Allen Reed...

A diferencia de la mayoría de adolescentes americanos que crecieron en los años 50, Lou Reed estaba más concentrado en ampliar su concepción del mundo que en pasárselo bien.  Vivía permanentemente para cuestionar la autoridad y ser un poco escandaloso, rebelándose contra la figura de sus padres y considerado en su entorno una persona ligeramente excéntrica.  Creció en una sociedad republicana y conservadora, en el barrio de Freeport, Long Island, por lo que el joven rebelde encontró diversos motivos de descontento dentro de los confines típicamente retrógrados de su vecindario.  Se crió en el seno de una familia judía, junto a sus padres y su hermana pequeña.  Desafíó los convencionalismos y pronto encontró en la música una válvula de escape al aburrimiento y al encapsulamiento al que le sometían las expectativas que en él habían depositado sus padres, que tan solo veían a un futuro médico o abogado.  Su pasión por el rock unida a la afición a pavonearse por los pasillos de su casa desfilando con la ropa interior de su hermana llevaron a papá y mamá Reed a tomar medidas drásticas.  Fue internado con apenas 16 años en una institución psiquiátrica para recibir el terapia de electroshock en  un intento desesperado por devolver a su hijo a la normalidad.  Aparte de las secuelas irreversibles que provocó en el cerebro de Reed, el tratamiento fue un absoluto fracaso.  De aquella época, a nivel de producción de musical, podréis escuchar en el programa la canción "So Blue", que Reed grabó con unos colegas del barrio, con los que montó un grupo llamado The Shades (1954).

Más tarde ingresaría en la Universidad de Syracuse, donde cursaría estudios de periodismo y escritura creativa.  Allí empezó a cultivar una imagen de outsider y se concentró en sus aficiones, la música y la literatura.  Montó su propio programa de radio, que tituló Excursions on a Wobbly Rail ("Excursiones en un raíl bamboleante"), llamado así por el tema de Cecil Taylor, que también hacía de sintonía del espacio radiofónico.  En él pinchaba material de los músicos de vanguardia del free-jazz, gente como Archie Sheep, Ornette Coleman, John Coltrane o Don Cherry; también sudoroso R&B, cosas como Hank Ballard, James Brown; también dejaba entrever su afinidad con ell rollo tipo Marvelettes; y cómo no, su adorado Dion, el rey del doo-woop de NY.  Si a esto le añadís el Theatre of Dreams de LaMonte Young y sus Dream Syndicate que más tarde llegaría a sus orejas vía John Cale y lo agitáis bien fuerte encontraréis sin duda las claves del sonido de la Velvet.  Además, en aquellos primeros años 60, en los campos universitarios impactó con fuerza el primer álbum de un jovencísimo Bob Dylan, con el que poco después Lou Reed competiría por el título de mejor poeta del rock.  Lou se quedó tan prendado del debut del de Duluth que incluso se compró una armónica y un aplique para poder tocarla junto con la guitarra acústica.  Poco después abandonó el invento, pues quería evitar las comparaciones entre ambos y ser algo más que uno de los muchos sucedáneos que de Dylan que proliferaban en aquellos tiempos (¿Lou Red cantautor protesta? NOoooh! jajaja).  Pero no solo se nutría de música, claro; era un gran admirador de escritores de los que absorvió con gran diligencia su legado.  En aquellos tiempos Hubert Selby publicaba Última Salida de Broocklyn (rastread su influencia en "Sister Ray", por ejemplo),  William Borroughs se descolgaba con El Almuerzo Desnudo y el jovencito Lou Allen leía sin descanso a Kerouac y toda la generación Beat, Dostoievsky y andaba obsesionado con los cuentos y las poesías de Edgar Allan Poe.  Por si fuera poco, en Syracuse, su profesor de escritura creativa era Delmore Schwarz, que acabaría convirtiéndose en su mentor, un prometedor escritor que acabó sus días alienado en su propia locura, que ha dejado para la historia el inquietante cuento Las Responabilidades Empiezan con los Sueños y que estableció una gran amistad con Lou, sirviéndole de inspiración y motivándolo a trabajar en sus propios escritos (cinco años más tarde Lou dedicaría "European Son" en el debut de la Velvet y ya durante su carrera en solitario homenajeó la figura de su profesor en el grandioso disco The Blue Mask).  En sus tiempos de universitario el joven judío de Freeport escribió el cuento que más tarde musicaría y recitaría en White Light/White Heat John Cale, The Gift, le escribió una preciosa canción a Shelley, su primera novia, que años más tarde aparecería en Loaded,"I Found a Reason" y haría algunos esbozos que en un futuro no muy lejano le serían muy útiles para desarrollar su carrera como animal del Rock and Roll.  Y es que mientras en universidades como la de NY o Boston proliferaban los cantautores protesta, el azar quiso que en Syracuse Lou conviviera con unos cuantos jóvenes que en poco tiempo se convertirían en protopunks, montando bandas que despuntaron a mediados de los 60, como Felix Cavalieri (The Young Rascals), Mike Esposito (The Blues Magoos), Garland Jeffreys (que más tarde tocaría en el debut de Cale en solitario-Vintage Violence) y Peter Schamptfel (que lideraría a los pioneros folk-rockers Holy Modal Rounders ).  En su periplo en el campus Lou montó algunos grupos en los que participaron Richard Mishkin (que en los primeros tiempos de la Velvet tocó el bajo en algunas actuaciones) y Sterling Morrisson, que fue presentado a Lou por Jim Tucker, hermano de Moe, y que en aquella época estaba pillado por el material más oscuro procedente del blues y el R&B de Ike&Tina Turner.  Moses and His Brothers, Pasha and the Prophets, L.A. (abreviatura de Lou Allen, nombre artístico de lulú entonces) And the El Doradoes (en este programa suena su tema "Your Love") eran algunos de los nombres aque utilizaban en sus actuaciones para fraternidades, inauguaciones de supermercados y fiestas universitarias varias.

Los tiempos de Pickwick Records...

Cuando Lou acabó sus estudios superiores volvió a casa y rechazó la oferta que le hizo su padre de trabajar para la mepresa familiar y convertirse en un hombre de provecho. Por el contrario, aceptó un empleo como compositor en Pickwick Records, cuya sede se encontraba en un siniestro callejón de Coney Island.  La compañía estaba especializada en en discos muy comerciales que explotaban los estilos qeu triunfaban en aquella época, el hot rod, el mersey beat y el surf, y Lou se pasaba el día componiendo a plazos, en un estilo de vida, que si bien no le permitía grabar sus propias composiciones, le daba la posibilidad de conocer los entresijos del negocio.  Un día a Lou se le ocurrió una canción delirante que a los ejecutivos de Pickwick les pareceió una buena oportunidad para obtener cierta repercusión en las listas. El tema se titulaba "The Ostrich" y contenía frases del tipo "Pon la cabeza en el suelo y que alguien te la pise" (Lulú se estaba adelantando diez años al punk sin saberlo) y los capos de Pickwick estaban convencidos en que "el baile del avestruz" podría convertirse en el baile de moda.  El problema era que no tenían músicos para llevar el proyecto adelante con actuaciones en directo, pero el destino y el azar se conjugaron para que en una fiesta en el Village Terry Phillips, directivo de la compañía, conociera a unos freakies con buenas pintas de rockeros: Tony Conrad y John Cale.  En aquellos momentos los dos estaban metidos en el rollo de la vanguardia, colaborando en Theatre of Dreams de LaMonte Young y su Dream Syndicate.  A ambos le pareció divertido seguirle el rollo y reclutaron a otro colega, Walter Di Maria, para apoyar a Lou Reed bajo el nombre de The Prmitives en la promoción del single "The Ostrich", que en la cara B contaba con "Sneaky Pete", un ruidoso número de R&B.  Finalmente, el disco no triunfó, pero de esa casuialidad del destino nacería una amistad entre John Cale y Lou Reed, que también se materializaría en una complementariedad creativa de resultados imperecederos.

En el 56 de Ludlow Street...

...Jonh Cale compartía piso con Tony Conrad, en un edificio donde vivían otros jovenzuelos de vida bohemia que se dedicaban a tiempo completo a desarrollar sus dotes artísticas y ponerse ciegos.  Angus MacLise (imaginativo percusionista que también ensayaba con La Monte y se dedicaba a hacer audiovisuales) y Piero Heliczer, cineasta underground, también vivían ahí.  Cuando Conrad se largó del piso dejando una vacante, Lou aprovechó la situación para irse de casa de sus padres e irse a vivir con Cale.  Como Walter Di Maria también se había marchado, le pidieron a MacLise que se uniera a ellos tocando la batería.  Para sustituir a Conrad el destino también jugó sus bazas y Lou reconoció en un tipo que andaba descalzo recogiendo colillas en el metro a Sterling Morrisson.  Y así se conjugó la primera alineación de la Velvet Underground, que en aquellos tiempos se hacían llamar The Warlocks (mismo nombre que tomaron en la costa oeste los Grateful Dead en sus inicios) y The Falling Spikes.  En el piso de Ludlow grabaron algunas demos con la intención de que Cale las distribuyera por Londres en uno de sus múltiples viajes a Europa.  En el programa suena una descacharrante versión de "Waiting for the Man" en la que Lou toca la armónica y Cale ataca con violencia con su viola al final del tema.  Estamos hablando de algo que ocurrió en 1965.  Un día, Tony Conrad fue a visitar a sus amigos y subió al piso un libro que encontró tirado en la alcantarilla.  Lo había escrito Michael Leigh, y llevaba por título The Velvet Underground.  Por fin ya habían encontrado un nombre adecuado a sus pretensiones.  Además, a través de Piero Heliczer (que en alguno de los primeros bolos de la Velvet tocó el saxo), entraron en contacto con el mundo del cine underground y consiguieron actuaciones poniendo música a las películas que se proyectaban en la Cinematheque que regentaba Jonas Mekas, participando también en algunas bandas sonoras y en performances que los situaban detrás de las pantallas de cine mientras se presentaban películas en shows multimedia que se adelantaban a lo que más tarde harían con Andy Warhol en Andy Warhol: Up-Tight o en el Exploding Plastic Inevitable.

Gracias a estas actuaciones, en las que ya tocaban "Heroin", "Venus in furs" y otras joyas de su repertorio que alternaban ruidosas cacofonías, llamaron la atención de Al Aranowitz, que les consiguió algún concierto que daría al traste con el futuro de Angus MacLise en el grupo: "¿Pactar una retribución económica y empezar y acabar a una determinada hora para dar paso a otra banda? Y una mierda, yo lo dejo".  Bienvenida Moe...

Aranowitz, crítico musical que tenía una influyente columna en un diario de referencia y contactos con Dylan, los Stones y Brian Epstein les aconsejó curtirse tocando en directo como banda residente de algún club, y así fue como les encontró curro en el Cafe Bizarre, un local para turistas conocido en NY por sus asquerosos helados, donde un buen día Barbara Rubin (colaboradora en la Factory) los conoció justo en el momento en que Andy Warhol empezó a tener interés en el mundo del rock. Pero eso es otra parte de la historia, que en todo caso contaremos en otro momento.  Ahora, si os apetece, dadle al play.  LA MÚSICA HACE MOVER EL CUERPO Y LAS PALBRAS VAN AL CEREBRO. PLAY IT LOUD!!!